La idea de estar esperando a vivir en el futuro lo que en el presente no tenemos, es la principal fuente de desdicha universal, del caballo que persigue la zanahoria que nunca alcanza, por ignorancia de que todo se juega A CADA INSTANTE EN EL INFINITO PRESENTE. y que este momento es único e irrepetible.
Hay que hacer un canto a nosotros mismos, desde la humilde aceptación de no necesitar más y más, para estar satisfechos.
Hay que hacer un canto a los demás, en el sentido de no esperar contrariados a que éstos sean como nos parezcan mejor, porque eso nunca va a ocurrir.

